Blog del profe de la web "salvados puntocero - ciclos formativos de administración y gestión"

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Aquí encontrarás mis opiniones de los temas más variopintos, no necesariamente relacionado con los contenidos de los módulos. A los alumnos les animo a que expresen sus comentarios. Que analicen, que dicrepen, que juzguen, ...¡que piensen!...
Mostrando entradas con la etiqueta Derechos Humanos. Mostrar todas las entradas
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lunes, 3 de noviembre de 2014

Malala, Premio Nobel de la Paz 2014

Esta entrada la he publicado en la página web que tengo con mis alumnos "salvados puntocero - administración y gestión" dentro de la nueva etapa que he iniciado este curso. En esta página podréis encontrar los distintos proyectos que van a elaborar mis alumnos a lo largo del curso. Yo me he reservado un rincón como blog en el que trataré asuntos exclusivos de educación.

Malala y su familia en Birminghan
Fuente: mujerhoy.com
Cuando oí que habían elegido al Premio Nobel de la Paz de este año esperaba con impaciencia saber qué Unión Europea, Barack Obama o Al Gore de turno se lo había llevado. Mi sorpresa fue cuando escuché que se lo habían otorgado a Malala Yousafzai (Mingora, Pakistán, 1997) junto con Kailash Satyarthi (Vidisha, India, 1954) al que no conocía de nada. El premio Nobel de la Paz era para Malala una joven paquistaní a la que los integristas talibán habían disparado en la cabeza cuando se dirigía a la escuela siendo heridas también dos compañeras suyas. Malala tenía entonces 15 años, ahora cuenta con 17 años. Quisieron matarla porque defendía públicamente el derecho de las mujeres musulmanas a recibir la misma educación que los hombres. En todo momento ha tenido el apoyo de su padre inspirador de su activismo, según ella misma dice, a quien agradece “no haberme cortado nunca las alas”. Actualmente vive en Birminghan (Reino Unido), donde se recuperó del atentado, y no puede volver a su país puesto que sigue amenazada de muerte ella y su familia por los mismos que atentaron contra ella. Kailash Satyarthi es un activista indio que lleva desde los años 90 trabajando activamente con el movimiento indio contra el trabajo infantil. Su organización Bachpan Bachao Andolan ha liberado a más de 80.000 niños de varias formas de esclavitud, ayudándoles posteriormente para hacer posible su reintegración, rehabilitación y educación.  Han ganado el Premio Nobel de la Paz 2014 “por su lucha contra la represión de los niños y jóvenes, y por el derecho de todos los niños a la educación”.

De los dos me gustaría destacar a Malala. Con solo 17 años ha asumido la responsabilidad de ser la cara visible de la lucha por la educación de las mujeres en muchos lugares del mundo y, por extensión, al derecho a una educación en igualdad. Ella ha dado su cara, literalmente, y arriesga su vida para que no haya ni un niño en el mundo que no tenga acceso a la educación. En una entrevista reciente dice que, como a cualquier otro joven, le cuesta estudiar por eso cuando se enteró de que le habían concedido el Nobel de la Paz continuó con su clase de Química porque, según dijo ella con mucho sentido del humor “no quedaría muy bien que la chica a la que dispararon por querer ir al instituto no se sacara la Secundaria”.


Me pregunto si, como con otros problemas que azotan al tercer mundo, somos conscientes de la oportunidad que nos brinda nuestra sociedad de poder estudiar con unas garantías de calidad casi todo lo que nos dé la gana. Si exprimimos al 100% nuestro sistema educativo para estar lo mejor preparados posibles. Si somos, incluso, capaces nosotros mismos de pasar por encima de las carencias que ese sistema educativo tiene y aprovechar otras fuentes de información como internet. Aunque solo sea porque la educación es la mejor arma que tenemos para que cueste más que nos puedan engañar.

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miércoles, 22 de enero de 2014

La ideología machista del aborto

8ª semana
El presidente de la Comunidad Autónoma de Extremadura , José Antonio Monago (Quintana de la Serena, Badajoz, 1966) en el discurso de Fin de Año del 2013 (extraña manía de los presidentes autonómicos de parecerse al Rey con el discurso de Navidad cuando el Presidente del Gobierno no hace ninguno) dijo: “Como presidente del Gobierno, creo sinceramente que la ideología no tiene que introducirse en asuntos de estado como la educación, la sanidad o la dependencia y tampoco en materias tan sensibles como la reproducción asistida o la interrupción voluntaria del embarazo. “ Pues mire usted por dónde, defender el derecho a la educación y la sanidad y el derecho a la vida, como hace nuestra Constitución de 1978, es una decisión ideológica. Una ideología democrática y moderna que busca el bien y el progreso de la sociedad. A diferencia de las ideologías totalitarias que restringen estos derechos buscando el bien de la clase poderosa que gobierna.

En la cuestión del aborto hay que comenzar contestando a la pregunta de si el no nacido es un ser humano. La comunidad científica lo tiene claro (sobre todo tras las investigaciones practicadas con la fecundación “in vitro”) el no nacido en cualquiera de sus etapas forma parte de la especie humana. Podéis leer un extenso artículo al respecto elaborado por la Asociación Española de Bioética llamado “Inicio de la vida de cada ser humano ¿Qué hace humano el cuerpo del hombre?”. Cuando una mujer sufre un aborto espontáneo en las primeras semanas de gestación los que están a su alrededor dicen que “ha perdido a su hijo” no que “ha perdido a su embrión o a su feto”. Ella sufre un proceso de duelo similar al de la mujer que pierde a su hijo al mismo nacer. Si no fuera consciente de que lo que está gestando es un ser humano y que es su hijo no sufriría por su pérdida y tampoco sería un trauma tan grande provocar el aborto, algo que reconocen los mismos abortistas.

Según los datos oficiales, en el año 2012 con la actual ley del aborto, más del 90% de los abortos practicados en España se ha realizado “a petición de la mujer” y sin aducir ningún tipo de causa, sobre un total de 112.390 abortos (la mayor causa de mortalidad en España, podéis leer mi post “La ocultación del aborto” en el que hago un comentario sobre eso). Es decir, la gran mayoría de los abortos no se producen por situaciones límites como es el grave riesgo para la vida o salud de la embarazada (5,67%) o riesgo de graves anomalías en el feto (2,78%). Nos tenemos que preguntar, entonces, los motivos que llevan a las mujeres a plantearse la decisión, tan difícil y grave, entre tener a su hijo o abortarlo y la respuesta que le da la sociedad. Creo que es significativo que en el año 2012 el 33% de los abortos correspondieron a mujeres inmigrantes pero si nos vamos al año 2008 (cuando el índice de inmigración en España era superior) superaba el 55%. Podríamos deducir que en la mayoría de los casos nos encontraríamos con situaciones económicas muy difíciles, incluso extremas y una fuerte presión del entorno familiar desde ¿cómo vas a tener un hijo a tu edad (poner la que queráis)?, o ¿cómo vas a tener a tu hijo si no tienes para vivir?, o ¿cómo vas a tener a tu hijo si lo vas a criar sola?, o con amenazas por parte del padre del hijo ¡yo no quiero que tengas ese hijo, si lo tienes te dejo!, o peores todavía. En definitiva, un entorno que deja a la mujer sola para tomar una decisión tan grave y que la ve incapaz de salir adelante si decide seguir su embarazo. Un entorno marcado por una ideología eminentemente machista y no solamente sustentado por los hombres que tenga a su alrededor sino apoyada por las mujeres.

Ante esto, ¿qué respuesta le da el Estado?. Sólo se centra en el momento de tomar la decisión:“eres libre de abortar o no”. Pero, ¿y después?. Tome la decisión que tome la mujer va a necesitar ayuda.  Si decide abortar va a tener que pasar por el duelo de perder un hijo, como la mujer que aborta espontáneamente, pero agravado por el hecho de haberlo provocado ella con los daños psicológicos que eso conlleva. Ante esto el Estado le responde: “nadie te obligaba a abortar”. Y las clínicas privadas, donde se le ha practicado el aborto, se desentienden porque ellas van a lo que van, a ganar dinero. Si decide tener a su hijo no se van a resolver por arte de magia sus problemas económicos o familiares, salvo que la decisión estuviera planteada por el miedo a lo que iba a decir la familia si supiera que va a ser madre y en cambio cuando se lo dicen la apoyan hasta el final (que sucede más veces de lo que muchas mujeres piensan). Ante esto el Estado le responde: “nadie te obligaba  a no abortar”. Pero es que tampoco veo una reacción en el Gobierno actual para cambiar esta respuesta, como no la tuvo el Gobierno anterior. ¿Dónde se encuentran esas ayudas psicológicas, económicas y sociales que debe dar un Estado Social a aquellas mujeres que han abortado y a aquellas que han decidido seguir con su embarazo adelante, a las dos?

El peligro está cuando, en una sociedad democrática, la defensa de los derechos humanos y el progreso de la sociedad lo quiere abanderar de forma exclusiva y excluyente una corriente ideológica como puede ser la izquierda democrática haciendo suya la cita bíblica: “Quién no está conmigo está contra mí”, y autoproclamándose “progresistas”, en contra del que no piensa como ellos, de tal manera que ellos son los “buenos” y los otros son los “malos”. Y los otros se lo creen.

El progresista de izquierdas parte de un esquema simple: apoyo al débil, pacifismo, no violencia y defensa de la Naturaleza. La defensa del obrero frente al patrono, del niño frente al adulto, del negro frente al blanco; la oposición a las guerras, a las bombas atómicas y a la pena de muerte. Delibes hizo un análisis muy interesante sobre esto en su artículo “Aborto y progresismo” que copié en la primera entrada de este blog “Delibes y la Defensa de la Vida”.

Toda una serie de principios que podemos firmar cualquiera que busquemos el progreso de la sociedad. El problema les llega cuando aparece el aborto libre y la confrontación entre el no nacido y la madre. Traicionando sus principios abandonan a los más débiles: al no nacido y a la mujer. Sí, también a la mujer, por mucho que ellos digan lo contrario porque se desentienden de ella una vez que ha tomado su decisión sea la que sea. Las dejan solas para tomarla y, sobre todo, después descargando de toda responsabilidad al padre. Machismo en estado puro. ¿Cómo pueden pedir luego que el hombre asuma sus responsabilidades como padre?.

Curiosamente la respuesta social de apoyo y ayuda a la mujer, independientemente si ha tenido a su hijo o ha abortado, se está vertebrando a través de los distintos movimientos próvida que hay en España. Con asesoramiento psicológico y legal y con los distintos centros de acogida que hay repartidos por todo el país. El paso adelante, el esfuerzo que supone acompañar a la mujer a enfrentarse al día después y los que vienen lo están dando aquellos a los que la progresía moderna considera “los malos”.

En el margen izquierdo del blog podéis encontrar un enlace a la “Asociación Provida” donde encontraréis información de todos los apoyos que ofrecen.

Y tú, ¿qué opinas de todo esto? Deja un comentario y comencemos una conversación.

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lunes, 28 de octubre de 2013

Morir en Lampedusa o en el Estrecho

No sé si se empieza a borrar ya de nuestra memoria la historia de los dos naufragios de inmigrantes que ocurrieron cerca de la isla de Lampedusa en Italia. Murieron más de 400 personas. La noticia es impactante por el número tan alto de víctimas pero eso está pasando todos los días. Hoy mismo he visto una noticia de refugiados, con la Cruz Roja de protagonista, en las costas españolas.

Cuando oigo, o veo, por la televisión estos dramas me viene a la cabeza la imagen de los cementerios dedicados al “soldado desconocido”. Miles de cruces de muertos sin nombre. Miles de personas muertas en el fondo del mar sin nombres. Pero todos tienen un nombre, tienen una historia como nosotros, una familia, padres, hijos, amigos… ¿Qué les mueve para embarcarse en esa locura? Además no vienen solos, traen a la familia. Niños y mujeres embarazadas que también pierden su vida. ¿Qué situación viven en su país? ¿Qué les cuentan que encontrarán aquí? ¿Nadie les dice que serán carne del top manta o algo peor? Al contrario, los explotan económicamente e incluso, si son mujeres, las obligan a prostituirse.

La gran pregunta es ¿por qué nadie hace nada para que esto termine?. Las “campañas de concienciación” están diseñadas para tocar la fibra sensible del ciudadano y que nos sintamos culpables. Cuando nosotros poco podemos hacer. Quienes pueden parar estos son los estados. En el primer naufragio de Lampedusa cuentan que aunque había pesqueros cerca no ayudaron porque otros colegas, cuando lo hicieron, fueron denunciados por ayudar a la inmigración ilegal y no querían las autoridades hacerse cargo de los náufragos.

¿Es que a nadie le interesa que se acabe con las tremendas desigualdades económicas entre los países pobres y ricos? ¿Ni a los gobiernos de los países de origen ni a los de los países receptores? ¿Qué hacen las grandes empresas?  ¿Tendrá que ver que una hora de trabajo en China se paga a 3 euros y la misma en Europa a 18? ¿No es esto una violación de los Derechos Humanos?


¡Qué más da morir en Lampedusa, en el Estrecho, en Sierra Leona…!

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viernes, 19 de abril de 2013

La Lista de Schindler

Comentaba, hace ya unos años, el locutor José Antonio Abellán (Madrid, 1960) en un programa que tenía en Cadena 100 que se llamaba “Bienvenidos a La Jungla”, que uno se da cuenta que se está haciendo mayor cuando le dicen: “¿Te acuerdas de…?”, y de eso hace 20 años que pasó, ¡y te acuerdas!. Pues eso mismo me ha pasado cuando oí en la radio que el 10 de abril de este año se cumplían 20 años del estreno de la película La Lista de Schindler (Steven Spielberg, 1993) y que lo conmemoraban con la salida de una versión en Blue-Ray. ¡20 años! Y me acuerdo perfectamente del día que fui a verla. Son de esas películas que no te olvidas que las has visto. Me fui solo al Capitol, porque a ningún amigo le interesaba verla, la misma noche en la que se entregaban los Oscar. Cuando salía del cine con un nudo en la garganta y la imagen de la niña del abrigo rojo (la película es en blanco y negro y la única imagen en color es la de ese abrigo rojo) en el carro de los muertos en el gueto de Cracovia todavía presente, pensé que sin ninguna duda acababa de ver a la ganadora del Oscar de la noche. Y acerté. Recibió 7 oscars entre los que se encuentran Mejor Película, Mejor Director (Steven Spielberg), Mejor Guión Adaptado, o Mejor Banda Sonora (John Williams).

La película cuenta la historia de Oskar Schindler (Zwittau, Moravia, 1908, Hildesheim, Alemania, 1974), un empresario alemán cercano al régimen nazi, que salva de una muerte segura a sus trabajadores judíos. Pero no por cuestiones humanitarias, por lo menos al principio, sino porque era mano de obra barata. Elaboró una lista para que no fueran a los campos de concentración sino a su fábrica de Büunnlitz desde el gueto de Cracovia aunque por un error el tren en el que viajaban las mujeres fue enviados a Auschwitz hasta que consiguió sacarlos pasados unos meses. La pretensión de la obra de Spielberg (Ohio, Estados Unidos, 1946) es que no se olvidara la masacre humanitaria en la que murieron entre 11 y 12 millones de personas donde más de la mitad eran judíos, aunque también se encontraban polacos y alemanes no judíos, homosexuales, gitanos, prisioneros de guerra soviéticos, eslavos...


Pero nuestra memoria es tan débil que, a la vez que se estrenaba “La Lista de Schindler”, en los Balcanes se estaba desarrollando otra masacre humanitaria en donde murieron 250.000 personas y 1,8 millones de refugiados para una población de 4,5 millones de habitantes (solo en Bosnia, hubo varias guerras durante 10 años) y por la que se están juzgando por crímenes contra la humanidad a los dirigentes Radovan Karadzic (Petnjica, Yugoslavia, 1945) o Slobodan Milosevic (Pozarevac, Serbia, 1941, La Haya, Países Bajos, 2006). O durante los años de la Unión Soviética (el Muro de Berlín cayó en el año 1989) se masacró más de  40 millones de personas, sobre todo en la etapa de Stalin (Gori, Rusia, 1878, Moscú, Unión Soviética, 1953). Y no olvidemos las guerras africanas donde el respeto a la dignidad humana no se conoce. Recordar la guerra de Ruanda, también en 1994, entre los hutus y tutsis donde se mataron a 800.000 tutsis, el 75% de la población.

Aunque no nos tenemos que ir tan lejos. ¿Sabías que en España mueren 100 niños y niñas al día antes de nacer víctimas del aborto? El aborto no discrimina por razón del sexo. Solamente durante el año 2011 (últimas cifras oficiales) murieron 118.359; 1.401.782 desde el año 1995 hasta el año 2011. Y eso es solamente en España. Y la sociedad cierra los ojos. Solamente hay unos pocos Centros de Acogidas a Madres frente a los 172 centros autorizados a practicar abortos. ¿Qué salida les estamos dando a esas mujeres? ¿Nos preocupamos por cuál es su situación después de haber pasado por ese drama?.

Todos los genocidios nos deben de preocupar y debemos contribuir para que no se olviden y para que no se repitan. Pero los que suceden en la puerta de al lado de nuestras casas, también.

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martes, 11 de diciembre de 2012

Premio Nobel de la Paz para la Unión Europea


No, no es el 28 de diciembre, es el 10 de diciembre. Y no, tampoco es una inocentada. Ese día se entregó en Oslo el Premio Nobel de la Paz a la Unión Europea  por  "sus más de seis décadas de contribución al avance de la paz y la reconciliación, la democracia y los Derechos Humanos en Europa". 

Es cierto que cuando se crea la Comunidad Económica Europea en 1957, formada por los seis países originarios (Alemania Occidental, Bélgica, Francia, Italia, Luxemburgo, y los Países Bajos),  se busca superar los desastres y la desconfianza que provocaron las dos guerras mundiales que desolaron a Europa en la primera mitad del siglo XX. Hay que recordar que en un periodo de 70 años Alemania y Francia se habían enfrentado en tres guerras. Y podemos decir que en la actualidad es impensable una nueva guerra entre los países miembros de la Unión Europea.

Pero, ¿qué hizo la Unión Europea durante la guerra de los Balcanes en los años 90?. Solo reaccionó cuando los miles de refugiados presionaban en las fronteras de Italia y mientras tanto se estaban produciendo limpiezas étnicas peores que las del nazismo de la Segunda Guerra Mundial o las de Stalin en la Unión Soviética.

¿Cómo ha reaccionado ante las guerras que han estallado a nuestro alrededor, desde la injusta guerra de Irak, a la de Afganistán, pasando por las revueltas en los países árabes?

Y, por supuesto, ¿cómo está afrontando la crisis económica?. ¿Qué capacidad de solidaridad y justicia está teniendo con los países que lo estamos pasando peor? La justicia por los más necesitados también es la lucha por la paz.

Eso sí, se han dado tortas por aparecer en las 40 sillas que reserva la organización para cada uno de los galardonados.

Debería estar prohibido conceder el Nobel de la Paz a los políticos. Un premio Nobel de la Paz debe ser el Pepito Grillo (leer el cuento Pinocho, también es válido ver la película de Walt Disney) de los políticos. El que les dice que no están cumpliendo con los Derechos Humanos, que hay que apostar por la paz y por los pobres.

Pero, claro, le han dado el Nobel a Barack Obama (Honolulu, 1961), al vicepresidente de los Estados Unidos Al Gore (Washington, 1948), o incluso a un terrorista como Yasir Arafat (El Cairo, 1929 – París, 2004), o los presidentes israelíes Isaac Rabin (Jerusalem, 1922 – Tel Aviv, 1995)y Shimon Peres (Wiszniewo, 1923), entre otros muchos políticos.

¿Sabías que Mahatma Gandhi (Portbandar, 1869 - Nueva Delhi, 1948) no tiene el Nobel de la Paz?


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lunes, 27 de febrero de 2012

Y Garzón se encomendó a Dios...


De Wikipedia
“El tribunal del hombre, decía Kant, es su conciencia. Yo sólo puedo decir que mi conciencia está tranquila porque tomé las decisiones que creía ajustadas a Derecho”. Así se defendió el juez Baltasar Garzón (Torres, Jaén, 1955) en su última palabra ante el Tribunal Supremo que lo juzga por la investigación de los desaparecidos durante la Guerra Civil española y la época del franquismo. Pero, ¿qué es la conciencia?. Para algunos es la moral personal para otros Dios. Puede ser un alegato válido para una decisión personal, pero Baltasar Garzón es juez y conoce que el artículo 177 de la Constitución dice que juzgar y ejecutar lo juzgado les corresponde exclusivamente a ellos “según las normas de competencia y procedimiento que [las leyes] establezcan”. Y es el principio de legalidad uno de los fundamentales en un Estado de Derecho, teniendo la potestad legislativa las Cortes Generales, que en un Estado Democrático son elegidas por el pueblo a través de elecciones libres. De tal manera, que si no estamos de acuerdo con el contenido de una ley debemos convencer al legislador para que la cambie o cambiar al legislador a través de unas elecciones, pero no podemos aplicarlas a nuestro antojo y menos un juez.

Ese es uno de los fundamentos de la Sentencia del Tribunal Supremo por la cual se condena al juez Garzón por prevaricación (el Juez o Magistrado que, a sabiendas, dictare sentencia o resolución injusta, según el art. 446 del Código Penal) por las escuchas ilegales en la prisión entre los detenidos y sus abogados del Caso Gürtel. Así lo expresan en el fundamento de derecho quinto de la sentencia (pág. 36) cuando dicen: “De manera que el Estado de Derecho se vulnera cuando el juez, con el pretexto de aplicación de la ley, actúa solo su propia subjetividad concretada en una forma particular de entender la cuestión a resolver, y prescindiendo de todos los métodos de interpretación admisibles en derecho, acoge un significado irracional de la norma, sustituyendo así el imperio de la ley por un acto contrario de mero voluntarismo”. Lo que les lleva a afirmar que “la justicia obtenida a cualquier precio termina no siendo Justicia” (Fundamento de derecho séptimo, pág. 41)

Resumir 70 folios de sentencia es complicado pero podemos destacar los siguientes aspectos.
La cuestión central de la causa se relaciona directamente con el contenido esencial del derecho fundamental a la defensa que “es un elemento nuclear en la configuración del proceso penal del Estado de Derecho como un proceso con todas las garantías” (Fundamento de derecho preliminar, pág. 22) relacionado con el art. 51.2 de la Ley Orgánica General Penitenciaria que dice que: “Las comunicaciones de los internos con el abogado defensor [..], se celebrarán en departamentos apropiados y no podrán ser suspendidas o intervenidas salvo por orden de la autoridad judicial y en los supuestos de terrorismo”.
De la sentencia se desprende que quedan probados los siguientes hechos:” a) que el acusado acordó la intervención de las comunicaciones de los internos con todos los letrados; b) que lo hizo mediante un acuerdo tan genérico que afectaba, sin excepción alguna, a cualquier letrado defensor, ya designado o que lo fuera en el futuro; y c) que no disponía de dato alguno que indicara que alguno de los letrados, de los que según los hechos probados fueron afectados, estuviera aprovechando el ejercicio de la defensa para cometer nuevos delitos” (Fundamentos de derecho decimo segundo, pág. 60). El punto c) es muy importante porque para poder autorizar las escuchas a los abogados defensores debe haber indicios de comisión de delito por parte de estos y la sentencia recoge que “la inexistencia de indicios de actuación criminal respecto de los letrados defensores, los Sres. Peláez, Choclán, Mourullo y Vergara, no solo resulta de la ausencia de cualquier elemento en las actuaciones que lo pudiera sugerir, sino también de las declaraciones del propio acusado, que no aportó ningún dato concreto sobre este particular.” (Fundamento de derecho segundo, pág. 29). Además solamente se puede autorizar las escuchas en delitos de terrorismo, como indica una reiterada jurisprudencia del Tribunal Supremo y del Tribunal Constitucional que aparece a lo largo de la sentencia. Si se quiere hacer extensivo a otros delitos debe modificarse la Ley Orgánica General Penitenciaria.

Todo esto lleva a una de las declaraciones más contundentes de la sentencia: “el acusado causó con su resolución una drástica e injustificada reducción del derecho de defensa […], y si se admitiera siquiera como discutible, colocando a todo el proceso penal español, teóricamente dotado de las garantías constitucionales y legales propias de un Estado de Derecho contemporáneo, al nivel de sistemas políticos y procesales característicos de tiempos ya superados desde la consagración y aceptación generalizada del proceso penal liberal moderno, admitiendo prácticas que en los tiempos actuales solo se encuentran en los regímenes totalitarios en los que todo se considera válido para obtener la información que interesa, o se supone que interesa, al Estado, prescindiendo de las mínimas garantías efectivas para los ciudadanos y convirtiendo de esta forma las previsiones constitucionales y legales sobre el particular en meras proclamaciones vacías de contenido” (Fundamento de derecho décimo segundo, pág. 61)

Para terminar, debemos preguntarnos ¿si nos acusaran de algún delito y nos declararan la prisión preventiva nos gustaría que en cualquier momento pudiesen grabar nuestras conversaciones con los abogados? ¿Y si, además, fuéramos con toda certeza inocentes?.

Aún podemos respirar tranquilos porque el Tribunal Supremo vela, como no podía ser de otra manera, para que se nos garantice nuestros derechos constitucionales y que no se transforme nuestro Estado de Derecho en un Estado inquisitorial.

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lunes, 24 de octubre de 2011

La muerte de Gadafi

Desde que el pasado 20 de octubre los rebeldes libios apresaran al dictador Muamar el Gadafi (Sirte 1942-Sirte 2011) están circulando videos espelugnates donde se puede ver como los captores linchaban a un prisionero de guerra herido mientras lo gravaban con el movil.

Este prisionero de guerra era un dictador sanguinario con su pueblo y responsable de atentados como el del vuelo 103 de Pan Am en 1988 cuando sobrevolaba Lockerbie y en el que murieron 259 personas abordo y otras 11 en tierra, o el del vuelo 772 de UTA en 1989 donde murieron 170 personas.

La muerte de Gadafi nos tiene que hacer reflexionar sobre varias cosas. La primera que la "comunidad internacional", es decir, las grandes potencias no tienen ningún reparo en perseguir y atacar a los que consideran terroristas internacionales (recuérdese los intentos de derrocación a Gadafi por parte de EEUU, incluido bombardeos en territorio libio), para después "rehabilitarlo" internacionalmente por intereses económicos (gas y petróleo principalmente), "es un hijoputa, pero es nuestro hijoputa", es una expresión que se suele utilizar en estos casos; y, posteriormente, volverlo a poner como el sanguinario que es cuando se produce una rebelión interna en febrero del 2011.

La segunda, que debemos preguntarnos quiénes son los que están detrás de lo que se ha denominado "la primavera árabe" que ha provocado el derrocamiento de algunos regímenes como el de Egipto, Túnez o Libia. Solamente en Túnez se han celebrado unas elecciones democráticas en el día de ayer con un 90% de participación, y hay que esperar a ver lo que va a hacer el nuevo gobierno. Pero también son los rebeldes los que han linchado a Gadafi. En unos paises donde siempre han vivido bajo regímenes autoritarios en donde las constubres sociales están basadas en la autoridad jerárquica y donde los derechos de las mujeres, simplemente no exiten, es muy dificil que puedan transformarse en unos estados democráticos y de respeto a los derechos humanos.

Y la tercera, en una sociedad que respeta los derechos humanos a los culpables de un crimen se les juzga aplicando las leyes penales siguiendo un procedimiento legal que respete el derecho de defensa y la presunción de inocencia, no se le lincha. Por muchos crímenes atroces que el asesino cometa tiene derecho a un juicio justo y si es declarado culpable encarcelarlo, si es necesario, de por vida; pero no podemos tomarnos la justicia por nuestra mano de forma vengativa. Si así lo hiciéramos nos equipararíamos a ellos.
Ese mismo día 20 de octubre se produjo un nuevo comunicado de ETA que hablaba de "cese definitivo de la lucha armada" y que algunos interpretan como fin del grupo terrorista. Dentro de esa interpretación leí una entrevista en El Mundo al exlehendakari Ardanza (Elorrio, 1941) que decia que si las víctimas de ETA hicieran una leyes vengativas esas no sería democráticas. La afirmación es cierta pero el análisis político-jurídico contiene unos errores de bulto importantes: que en democracia es muy dificil hacer leyes vengativas y, además, que no es necesario que se elaboren leyes nuevas en materia antiterrorista, ni es lo que piden las víctimas,  puesto que lo único que hay que hacer es que se cumplan, que los que ya están condenados por crímenes y por pertenencia a un grupo terrorista cumplan su condena, que los que están detenidos y todavía no están juzgado sean juzgados, y que los que están en busca y captura por atentados sean detenidos y juzgados, aunque el grupo se disuelva y entreguen las armas, porque ¿acaso si un hombre mata a su mujer en un claro supuesto de asesinato y violencia machista y, posteriormente, rodeado de policías se entrega, entrega su arma y pide perdón con total sinceridad no se le juzgaría y condenaría por lo que ha hecho?. Tanto a unos como a otros en los paises democráticos se les practica un juicio justo, esto es lo que nos diferencia del linchamiento a Gadafi.

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miércoles, 22 de diciembre de 2010

La ocultación del aborto

3ª Semana
El pasado 13 de diciembre la Ministra de Sanidad Leire Pajín comunicaba con cierta alegría que los abortos en España se habían reducido en el 2009 por primera vez en alrededor de 4.000 pasando de 115.812 en el 2008 a 111.482 en el 2009.

Claro que es una alegría que se hayan producido 4.000 muertes menos por aborto si no fuera que, primero, no se contabilizan los abortos clandestinos que se producen; segundo, que la misma ministra reconoce que el descenso se debe, en cierta medida, a la que se puede dispensar la "pildora del día después" sin receta médica, es decir, sin control médico y en la intimidad, casi de forma clandestina; y tercero, que la pérdida de 111.482 vidas humanas en un solo año es una tragedia y un fracaso de la sociedad española de una enorme magnitud. ¡Y sin hacer nada!

Para ver el interés que tiene el Estado para que se la mujer en España no tenga que decidir abortar solamente tenemos que atender a las muertes que se producen en, posiblemente, las mayores, y muy necesarias, campañas de concienciación para evitar muertes en este país: accidentes de tráfico (2.600 en el 2009), violencia de género (71, por ahora, en el 2010) y cáncer (99.763 en el 2007). La que más se acerca a las espelugnantes cifras del aborto es el cáncer. Centrándonos en las dos causas de cáncer en las que más inciden las campañas, por cáncer de pulmón y de mama fallecieron 19.948 personas y 6.634 respectivamente en el 2007. Todo lo que se haga para reducir estas cifras es poco.

El aborto es diferente porque se añade que 111.482 mujeres, cada año, han tomado la decisión más dificil de su vida, decidir si su hijo o hija puede nacer o no, con consecuencias psicológicas muy importantes y el Estado español le ha contestado: "¡puedes hacerlo, te dejo, no pasa nada, pero lo que te ocurra después no es asunto mío, eso es cosa tuya!". A sufrirlo en la intimidad y casi en la clandestinidad. Y la mayoría de las veces SOLA. Se le ha quitado toda responsabilidad al padre en este proceso, que en la mayoría de los casos es lo que quiere. ¿No podría considerarse esto como violencia sobre la mujer por el mero hecho de serlo?

Gracias a Dios aun existen asociaciones y fundaciones privadas que están ayudando a estas mujeres para que ante estas situaciones tan difíciles y, a veces, dramáticas están tomando la decisión de seguir adelante con su embarazo y darle la oportunidad a sus hijos e hijas de vivir. En el lado izquierdo del blogg puedes encontrar un enlace a la "Asociación Provida" donde te pueden informar con mucha atención y cariño de los apoyos que ofrecen.

Para terminar inserto el videoclip de una joven cantante flamenca que ha escrito una canción que se llama "17 primaveras". Ella se llama Belén Moreno.


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viernes, 1 de octubre de 2010

Delibes y la defensa de la vida

Bienvenidos a mi blog "salvados puntocero". Le he estado dando muchas vueltas a cual podría ser la primera entrada que inaugurara este blog. Creo que la mejor es una que une dos de mis pasiones, que por unas u otras circunstancias no puedo dedicarles demasiado tiempo: la literatura y la defensa de los derechos humanos.

Durante el año 2010 han coincidido dos acontecimientos importantes en nuestro país. El 12 de marzo de 2010 falleció en Valladolid, su ciudad natal, el escritor Miguel Delibes; y, por otro lado, se ha aprobado la nueva ley del aborto. Lo primero me ha hecho recordar los libros que, durante mis años más jóvenes, leí de Delibes (El camino, Diario de un cazador, La sombra del ciprés es alargada ...) y me propuse leer este verano dos libros inéditos para mí, "El hereje" y "El príncipe destronado", ¡lo conseguí!. Lo segundo, relacionado con lo primero, me recordó que durante la aprobación de la primera ley del aborto en España, a mediados de los 80, Miguel Delibes escribió en la Tercera del ABC un artículo muy coherente titulado "Aborto libre y progresismo" y pensé: "¡qué buena idea, que mi primer post lo escriba Delibes!. He sido muy poco original porque al meter en Google "aborto libre y progresismo Delibes" me aparecieron "munchismas" entradas de blogs con el susodicho artículo, pero por su gran interés lo reproduzco a continuación. Veréis que sirven sus comentarios tanto a mediados de los 80 como en pleno siglo XXI. El discurso abortista no ha evolucionado.

"En estos días en que tan frecuentes son las manifestaciones en favor del aborto libre, me ha llamado la atención un grito que, como una exigencia natural, coreaban las manifestantes: «Nosotras parimos, nosotras decidimos». En principio, la reclamación parece incontestable y así lo sería si lo parido fuese algo inanimado, algo que el día de mañana no pudiese, a su vez, objetar dicha exigencia, esto es, parte interesada, hoy muda, de tan importante decisión. La defensa de la vida suele basarse en todas partes en razones éticas, generalmente de moral religiosa, y lo que se discute en principio es si el feto es o no es un ser portador de derechos y deberes desde el instante de la concepción. Yo creo que esto puede llevarnos a argumentaciones bizantinas a favor y en contra, pero una cosa está clara: el óvulo fecundado es algo vivo, un proyecto de ser, con un código genético propio que con toda probabilidad llegará a serlo del todo si los que ya disponemos de razón no truncamos artificialmente el proceso de viabilidad. De aquí se deduce que el aborto no es matar (parece muy fuerte eso de calificar al abortista de asesino), sino interrumpir vida; no es lo mismo suprimir a una persona hecha y derecha que impedir que un embrión consume su desarrollo por las razones que sea. Lo importante en este dilema es que el feto aún carece de voz, pero, como proyecto de persona que es, parece natural que alguien tome su defensa, puesto que es la parte débil del litigio.



La socióloga americana Priscilla Conn, en un interesante ensayo, considera el aborto como un conflicto entre dos valores: santidad y libertad, pero tal vez no sea éste el punto de partida adecuado para plantear el problema. El término santidad parece incluir un componente religioso en la cuestión, pero desde el momento en que no se legisla únicamente para creyentes, convendría buscar otros argumentos ajenos a la noción de pecado. En lo concerniente a la libertad, habrá que preguntarse en qué momento hay que reconocer al feto tal derecho y resolver entonces en nombre de qué libertad se le puede negar a un embrión la libertad de nacer. Las partidarias del aborto sin limitaciones piden en todo el mundo libertad para su cuerpo. Eso está muy bien y es de razón siempre que en su uso no haya perjuicio de tercero. Esa misma libertad es la que podría exigir el embrión si dispusiera de voz, aunque en un plano más modesto: la libertad de tener un cuerpo para poder disponer mañana de él con la misma libertad que hoy reclaman sus presuntas y reacias madres. Seguramente el derecho a tener un cuerpo debería ser el que encabezara el más elemental código de derechos humanos, en el que también se incluiría el derecho a disponer de él, pero, naturalmente, subordinándole al otro.

Y el caso es que el abortismo ha venido a incluirse entre los postulados de la moderna «progresía». En nuestro tiempo es casi inconcebible un progresista antiabortista. Para éstos, todo aquel que se opone al aborto libre es un retrógrado, posición que, como suele decirse, deja a mucha gente, socialmente avanzada, con el culo al aire. Antaño, el progresismo respondía a un esquema muy simple: apoyar al débil, pacifismo y no violencia. Años después, el progresista añadió a este credo la defensa de la Naturaleza. Para el progresista, el débil era el obrero frente al patrono, el niño frente al adulto, el negro frente al blanco. Había que tomar partido por ellos. Para el progresista eran recusables la guerra, la energía nuclear, la pena de muerte, cualquier forma de violencia.

En consecuencia, había que oponerse a la carrera de armamentos, a la bomba atómica y al patíbulo. El ideario progresista estaba claro y resultaba bastante sugestivo seguirlo. La vida era lo primero, lo que procedía era procurar mejorar su calidad para los desheredados e indefensos. Había, pues, tarea por delante. Pero surgió el problema del aborto, del aborto en cadena, libre, y con él la polémica sobre si el feto era o no persona, y, ante él, el progresismo vaciló. El embrión era vida, sí, pero no persona, mientras que la presunta madre lo era ya y con capacidad de decisión. No se pensó que la vida del feto estaba más desprotegida que la del obrero o la del negro, quizá porque el embrión carecía de voz y voto y políticamente era irrelevante. Entonces se empezó a ceder en unos principios que parecían inmutables: la protección del débil y la no violencia. Contra el embrión, una vida desamparada e inerme, podría atentarse impunemente. Nada importaba su debilidad si su eliminación se efectuaba mediante una violencia indolora, científica y esterilizada. Los demás fetos callarían, no podían hacer manifestaciones callejeras, no podían protestar, eran aún más débiles que los más débiles cuyos derechos protegía el progresismo; nadie podría recurrir. Y ante un fenómeno semejante, algunos progresistas se dijeron: Esto va contra mi ideología. Si el progresismo no es defender la vida, la más pequeña y menesterosa, contra la agresión social, y precisamente en la era de los anticonceptivos, ¿qué pinto yo aquí? Porque para estos progresistas que aún defienden a los indefensos y rechazan cualquier forma de violencia, esto es, siguen acatando los viejos principios, la náusea se produce igualmente ante una explosión atómica, una cámara de gas o un quirófano esterilizado."  Miguel Delibes. Fuente: ABC.es

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